Las infalibles cámaras han pillado a Amy Winehouse, politoxicómana de profesión, fumándose un porro en su coche cuando se disponía a dar una vuelta por Londres.

Y también de parranda con una misteriosa acompañante pelirroja saliendo del estudio a las 3 de la mañana. Conociendo a Amy… ¿Seguro que era un estudio de grabación eso que estaba abandonando, y no el parque tétrico del barrio más siniestro de la ciudad (lugar también conocido como el escondrejo de su camello)? ¿Seguro que eran las 3 de la madrugada, y no las 7 de la mañana siguiente?

Lo más sorprendente es que estas imágenes pertenecen a dos días seguidos. ¿Es que no gana suficiente dinero como para cambiarse de ropa todos los días? Al menos se quitó la flor, algo es algo.

Fuente | Bauer-Griffin

