Britney Spears va poco a poco recobrando el sentido, y la figura. A propósito de esto último, tenemos unas imágenes de la estrella (¿o estrellada?) haciendo ejercicio en el gimnasio, en una de esas máquinas de cardio (de las de correr de toda la vida). Como todo hijo de vecino, necesitó un poco de ayuda para poner la máquina a funcionar. Es que esos chismes tienen tantos botones que parece que vaya a aparecer de repente un vaso lleno de café con doble de azúcar y aun por encima sin cucharilla.

Al salir la vimos un poco desconcentrada, con cara de pocos amigos y mismo de asustada. ¿Qué pasaría? ¿Es que de repente ya no le gusta que los fotógrafos la persigan todo el día? O peor, ¿estaría su ex camuflado entre ellos pidiendo limosna? Eso es algo que ya nunca sabremos.

Fuente | X17 Online

