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Los buenorros de la televisión

La televisión está llena de caras bonitas y cuerpos de escándalo, pero sólo unos elegidos logran causar tantas pasiones como nuestros elegidos. A continuación, los 5 sex symbols de la televisión española.

05. Max Iglesias | El adolescente. Interpreta a Cabano en Física o Química y es el símbolo sexual actual de las carpeteras y pre-universitarias del país por su cuerpo musculoso, su cara de malo (su personaje ayuda) y sus ojos azules. Ay, si trajinárselo no fuera delito (tiene 17 años)…

04. Christian Gálvez | El graciosillo. Nos empezamos a interesar por él cuando era el reportero guaperas y besucón de CQC, pero ahora se ha convertido en uno de los rostros más familiares de Telecinco al presentar Pasapalabra y Tú Sí Que Vales (el concurso con más finales por semana cuadrada). Su sentido del humor y su verborrea seguro que harían caer rendidas a muchas y muchos en menos de un segundo.

03. Martiño Rivas | El guaperas. Pasó de ser un completo desconocido a convertirse en tan sólo una noche en el nombre más buscado en los portales de Internet tras el estreno del primer capítulo de El Internado. En la serie, sus escenas descamisado o haciendo deporte en camiseta de tiras son las más comentadas al día siguiente en las facultades varias, sobre todo en la suya: la de Ciencias da Comunicación de Santiago de Compostela (casualmente también la mía).

02. Miguel Ángel Silvestre | El seductor. El conocido como Duque debido a su papel en la serie Sin Tetas No Hay Paraíso vio en esta serie su gran oportunidad para hacerse conocido a nivel nacional, y no desaprovechó la oportunidad. Sus escenas ligerito de ropa hacen suspirar a adolescentes, universitarias y treintañeras a partes iguales mientras comen chocolate imaginándose que lo que comen es otra tableta.

01. Jaime Cantizano | El dulce. Gusta a jóvenes, a nuestras madres y hasta a nuestras abuelas. Y hasta a Mariñas (quién iba a decir que ese hombre, vistiendo como viste y tiñéndose como se tiñe, tendría buen gusto en algo). Es guapo, elegante y simpático, algo difícil de encontrar. Sus increíbles ojos azules, sus enormes bíceps, sus indescriptibles pectorales y el apetitoso bulto que sobresale en sus pantalones protagonizan noche sí, noche también toda clase de inmoralidades en nuestros sueños. Y mientras, él duerme con una camiseta. Sólo con una camiseta. Si esta imagen no ha conseguido excitarte, háztelo mirar. ¡Ay omá qué rico!


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