Lily Allen es una tía de ciudad que disfruta de los grandes placeres de la vida urbana, o sea, el alcohol. Pero a veces se te puede ir de las manos aquello que ingieres en una noche de diversión inocente y terminar protagonizando un amago de pelea en plena calle y rodeada de fotógrafos a dos palmos de tu cara.
Y es que se encontraba en el club Groucho londinense (un local de jazz) con Miquita Oliver (una presentadora de televisión de la Bretaña) cuando una espontánea del público empezó a insultarla sin motivo aparente. Al salir del local, la buena mujer la persiguió aunque Liliana pasase del tema, pero el alcohol sacó su efecto violentizante y la cantante le devolvió los gritos y le propinó un par de puñetazos rápidos. De hecho hemos calculado la velocidad exacta de dichos puñetazos:

Por suerte la cosa quedó ahí ya que su amiga le dijo que no valía la pena seguir haciéndole caso, y la anónima (que se ha ganado un huequito en nuestro corazón, no por insultar a nuestra Liliana, sino por hacer que esta haga algo interesante) se fue por donde había venido. O no, que tampoco es que sepamos donde vive ni nada.

¿Y cómo acabó todo? Pues con Lily enseñándonos un pezón. A este paso les tendremos que hacer una categoría propia, con tantas veces que salen en el blog…

Fuente | Splash News

