¡Oh-Dior-mío! ¡Lo que ven mis ojos! Anonadado me he quedado al ver los labios de Lindsay Lohan y Samantha Ronson entrando en contacto íntimo a plena luz del día, con cámaras alrededor y no fustigándose después de ello por cometer un acto impuro a la vista de mujeres, niños y perros indefensos ante tal barbarie contra la religión. ¡Un beso entre féminas! ¡Qué asco! Menos mal que no pasaba por allí el padre de Katy Perry, menuda bronca les echaría a las dos por ir por el mal camino. Si es que ya se sabe, o eres religioso y heterosexual, o no vales nada en esta vida. Los caminos del señor son inescrutables, y Lindsay desde que Samantha entró en su vida es in-escroto-able. ¡Llévatela, Señor, llévatela al infierno y que le den su merecido!

Fuente | Splash News

