Puede que Amy Winehouse esté yendo por el buen camino. Sabemos que lo que acabamos de decir es difícil de asimilar para cualquiera que la haya visto más de 2 veces en su vida, pero podemos estar en lo cierto. En primer lugar están las múltiples visitas de la cantante a rehabilitación, luego su negativa a pagar la fianza de Blaaaaaake, su amado marido (y causante de varias de sus adicciones), y ahora su lucha contra su delgadez extrema. Sí, amigos, Amy Wine, de los Winehouse de toda la vida, está engordando. Y su barriga dá más miedo que la de Melanie Chisholm/C en 2001.

Pero ese no es el único aspecto en el que Amy Wine está renovando su apariencia. Por si no os habéis fijado, es la segunda vez en menos de una semana en la que la vemos, sí, sin moño. ¡¡¡Oh Dioses sagrados del estilismo y la higiene capilar, gracias, gracias, gracias!!! Aunque hemos de decir que esos rizos locos (que no locazas) con esos pendientes la hacen parecer una gitana callejera (que no tenemos nada en contra de ellas, peeeeero). En el momento en el que le tomaron estas imágenes (bastante temprano por la mañana), Amy le pidió a uno de los fotógrafos si podía usar su teléfono móvil. Será tacaña, ¿es que sólo paga ella si se trata de drogas? Así está como está, sólo por no pagar la factura del agua, si es que…

Si quieres saber el secreto de su dieta (y de paso verla con cara de sapo) sólo tienes que seguir leyendo, que aquí mismo la tienes:

¡Una empanadilla de queso! ¡Tenemos los mismos vicios! No sé si ponerme a reír o a llorar.
Fuente | DListed

