La bromita con el peso de Eva Longoria ha llegado demasiado lejos. Vale que haya ganado algunos kilitos para su papel en esta temporada de Mujeres Desesperadas, pero cuando todas las actrices de la serie se pasaban el día diciendo que Eva estaba gorda nos metíamos lo peor, y teníamos razón: a Eva se le ha creado un trauma. Un trauma muy grande que le ha obligado incluso a llevar braga-faja para que no se le noten los kilos de más que en su cuerpo son inexistentes. ¡Si es que siempre se van a quejar de vicio!

Todo esto pasó mientras llegaba a Beso, su propia restaurante. Eva lleva al extremo la sabiduría popular que afirma que en casa es donde mejor se come.

Fuente | The Superficial

