Hay un par de cosas de las que Amy Winehouse no despega desde lo últimos meses:
· Sus rizos.
· La droga, siempre la droga.
No sabemos a ciencia cierta el nivel de recuperación de la guapa de Amy Wine, pero lo que sí es seguro es que sigue dándole al tema, al menos a los porros. Y ojo, no lo decimos nosotros por inspiración divina ni ningún personajillo digno de aparecer a las 2 de la madrugada en ¿DEC?, sino que nuestros propios ojitos han visto a la más chunga de todo el barrio de Camden (Londres, o también una marca de ropa, y también una tienda heavy y gótica. ¡La de cosas que aprende uno buscando chorradas en Google, oye!) al lío, y nunca mejor dicho, durante sus interminables vacaciones en Santa Lucía.

Aunque como decimos una cosa decimos otra: por lo que se ve, la mujer se fuma unos diez porretes al día, cual fanática de Bob Marley, pero para no tener ganas de darle a nada más peligroso, lo cual es un avance para todos los que tenemos alguna idea de lo que hacía Amy antes. ¿El coste? Pues 500 libras a la semana. Tócatelas, y nosotros haciendo números para pagar las facturas. Será hija puta la cabrona.
Otros interesantes datos de su estancia es que está dándoles clases de canto a unos niños. Por el bien de las pobres criaturas, esperamos que se trate de otro de sus múltiples delirios y las esté dando en un centro de discapacidad auditiva.
Fuente | The Sun

