Jennifer Love-Hewitt, ¿qué has hecho? O mejor dicho, ¿por qué lo has hecho? ¿Por qué le has hecho caso a la voz infernal de tu cabeza que te decía que estarías monísima de la muerte vestida como Audrey Hepburn en Desayuno Con Diamantes a las puertas de Tiffany’s con un café y un bollo en la mano para celebrar tu 30º cumpleaños?

¿Por qué no optaste por una opción más normal como ponerte una corona de papel de aluminio dorada en la cabeza o regalar caramelos a los fotógrafos? ¿Hacía falta este derroche de ansias de protagonismo y primeras planas en los apartados más freaks de la prensa rosa? Ay Jennifer, primero tus dietas, luego tu divorcio, y ahora esto. Definitivamente, la fama se te ha subido a la cabeza.

Fuente | DListed

