Paul Walker tiene nueva película: la cuarta entrega de la saga de A Todo Gas, vamos, de The Fast And The Furious. La película se llama Fast & Furious (no se dejaron las neuronas en el título, la verdad), se estrena el 3 de abril en el país de las barras y estrellas, y el jueves fue la premiere de la susodicha en Londres, en el Vue Cinema por si a alguien le interesa. A nosotros más que la película (aunque he de reconocer que personalmente vi las 2 primeras y me gustaron. ¿Seré medio hetero?) lo que nos interesa es Paul Walker en si mismo. Su carrera cinematográfica, sus dotes para la interpretación… vamos, que el hombre más buenorro y no nace. Para los que osáis no conocerlo, contemplad su belleza. Para los que ya lo conocéis y se os caen las bragas al verlo, recreaos con estas fotografías. Para aquellos a los que no os gusta, fuera de mi vista. Ya.

Benditos sean los trajes de alta costura y el morbo que producen cuando un buenorro va enfundado en uno.

Pero por mucho que nos guste ver a Paul Walker elegante, hay una forma en la que nos gusta mucho más. ¿Cómo? En bañador. ¡Aaaaaaaaaaaay omá!

Pero sigamos recreándonos en la anatomía de Paul. Primero nos conquista con los preciosos ojos azules que habitan en la obra de arte que es su cara, y luego se quita todo para crear una imagen celestial. Con esos pectorales y ese six-pack quién necesita una licenciatura, ahora mismo abandono los apuntes y los cambio por cuatro horas diarias de gimnasio, aunque me muera en el intento.

Y aún por encima es que es buen novio. Mirad sino cómo le saca una instantánea (digital, claro) a su mozuela (Jasmine Pilchard-Gosnell, de los Pilchard-Gosnell de toda la vida, por supuesto) en medio del agua y haciendo el tonto aún con el riesgo de que la cámara se caiga y acabe inutilizable. Nada, que me lo pido por mi cumpleaños, que está a la vuelta de la esquina.

Fuente | Just Jared

