Lindsay Lohan está haciendo méritos para convertirse en la próxima Amy Winehouse. No, no lo decimos por los asuntos de la drogaína, porque entonces ya se hubiese convertido en ella hace mucho tiempo, sino por otras pruebas evidentes de que la ex-chica Disney que peor parada ha salido ha perdido un tornillo y se está cuidando menos que Homer Simpson 24 horas en el Krusty Burger. Fijaos en estas imágenes de Lindsay comprando en una boutique de Los Ángeles el pasado día 26 porque no tienen desperdicio: además de su evidente pérdida de peso y una expresión facial que incita a pensar mal (concretamente, a pensar que va más puesta que una pandilla de hippies), tenemos que sumarle la falta de higiene personal: se dedica a ir descalza por la vida, como Amy Wine, y con los pies llenos de suciedad, como Amy Wine. Y por si fuera poco, también tiene un poco de roña en la cara. Como Amy Wine. Si todo esto lo hace porque cree que está de moda y ella también lo quiere estar, entonces ya tendremos la certificación de que está demente perdida.

Fuente | Celebslam

