Geri Halliwell está atravesando un duro momento de su vida: la cercanía a la cuarentena. Y es que no nos vamos a engañar, traspasar la frontera de los treinta puede ser una experiencia muy traumática para muchos, y eso que ella tiene novio, descendencia y una buena suma de ceros en la cuenta corriente. De todos modos, Geri está sufriendo lo que podemos llamar el Síndrome de Obregón: comportarse como una quinceañera, vamos. Aquí la tenéis subiéndose por la pierna de su novio, Darek Henry Beckwith, mientras la pequeña Bluebell Madonna los miraba atentamente, para ver el futuro que, con un poco de suerte, no le espera. También aprovechó para dar una vuelta en lancha como toda una profesional: echando culo pa’fuera.

Pero claro, con tanto saltar y hacer el mongui en la playa acaba pasando lo inevitable, que te llenas de arena hasta en las partes más insospechables. Y precisamente eso le pasó a Geri, que nos dejó con una instantánea muy poco glamourosa al llevarse la mano a donde la espalda pierde su inocente nombre.

Fuente | Just Jared

